Archivos Mensuales: enero 2014

Clarividencia, telepatía, sanación

Teresa Grandas
(…)
Por otra parte, Emma Kunz (1892-1963) supo de forma temprana que poseía capacidades de percepción extrasensorial, clarividencia, telepatía, sanación y utilizó la radiestesia que emplea los flujos de energía. A partir de 1939 empezó a realizar unos dibujos con un péndulo que determinaba los trazos del lápiz o el rotulador, surgiendo formas geométricas simétricas que elaboraba sobre papel milimetrado. Cada dibujo lo producía en una sesión y no los concebía como trabajos artísticos sino como parte de sus rituales sanadores, utilizándolos con su paciente para canalizar los flujos energéticos. Los dibujos le permitían dilucidar y transformar la energía negativa para curar enfermedades físicas y mentales. Los diagramas respondían a cuestiones espirituales y filosóficas, al tiempo que poseían implicaciones curativas. El elemento performativo y asociativo de estas obras tiene vínculos con las “Droguinhas” de Mira Schendel, retículas biomórficas de papel de arroz enrrolado que se transforman al ser interactuadas, y que no dejaban de ser mapas de flujos de energía; también nos remiten a los dibujos eléctricos de Atsuko Tanaka, semejantes a las ramificaciones nerviosas que dibujara Santiago Ramón y Cajal en sus estudios sobre los procesos conectivos de las células nerviosas. La terapia entendida como formade expresión corporal, de experiencia sensorial que se sitúa al margen de los sistemas de valores establecidos y de órdenes morales cualesquiera, constituye una fuerza motriz de pensamiento creativo.
El descubrimiento de lo qué hay detrás del cuerpo es una práctica relacional que implica una interactividad, otra percepción y la apertura a otras dimensiones ya no sólo de lo corpóreo sino también de lo real. Lo que se ha dado en llamar exorcismo afectivo, que origina un espacio en el que recurren el pensamiento y la creación. En Josefa Tolrà, el cuerpo es el receptáculo de las voces que construyen fluídicamente la obra y que son portadoras de la misma. No se conocen fotografías de sus trances, sólo quedan sus cuadernos y los dibujos. Lejos de subestimar el efecto de trance como una experiencia perturbadora, su trabajo es interesante por formar parte de una genealogía de prácticas que irrumpen en el imaginario social y que constituyen formas de emancipación de subjetividades, visuales, culturales y políticas en la sociedad occidental. Se trata de una constelación de narraciones disruptivas, de
espacios intersticiales, que se posicionan al margen de la realidad irrefutable y que constatan la fragmentación de la experiencia del mundo.

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El planeta Tierra es pequeño pero muy habitable

Pilar Bonet

Entre las frases escritas por la vidente y artista Josefa Tolrà (1880-1959) ésta me parece entrañable y un buen mensaje para el futuro que se avecina y queremos proponer. Teniendo en cuenta que cuando escribe sobre la habitabilidad de nuestro planeta son los tristes años de la posguerra española, el tiempo de los combates por la supervivencia y los dias de pesadumbre mundial, la poesía sobre este pequeño y confortable planeta nuestro es una verdadera consigna de positividad que emerge entre los ruidos de la actual agonía terrícola.

Esta clarividente artista, desconocida e inédita, escribía y dibujaba como experiencia de sus momentos de trance mediúmnico, cuando establecía conexión con los ‘seres de luz’ que siempre le acompañaban. Su vida estuvo marcada por grandes pérdidas, la muerte de sus dos hijos, y gozosas experiencias extrasensoriales que le permitían visionar y dialogar con sus hermanos espirituales. Aunque nunca abandonó su pueblo natal, Cabrils, su vida itineró por diversas rutas en el tiempo y los contextos de la humanidad a través de su potencial interior. Josefa Tolrà, sin estudios ni formación artística o literaria, escribía y dibujaba personajes y escenarios que nunca conoció, disertaba sobre temas que no estudió y respondía a preguntas sobre teoría de los colores o la función de la pintura cuando los artistas del grupo Dau al Set la visitaban. Ella misma firmaba sus dibujos como ‘mediadora mecánica’, humilde transmisora entre el mundo material y el espiritual. La leyenda que escribe en sus obras evoca esas otras realidades de una experiencia multidimensional donde presente y pasado, el ahora y el más allá conviven, haciendo oidos sordos al pensamiento racional que los estigmatiza. Para esta artista, que ahora la imprevisible posteridad hace emerger del olvido (en palabras robadas a Duchamp), el genio científico de Marconi, la poesía de Verdaguer o la bondad de Jesús comparten escala de valores, de la misma manera que los planetas y las diosas de fuego propician la comprensión de la energía fluídica que todo lo mueve y regenera. Sin presión literaria ni estética esta mujer humilde y bondadosa escribió sobre geología o filosofía, redactó novelas, poemas, recetas sanadoras e ilustró los textos con retratos de personajes históricos, fantasías astrales o escenas bíblicas. Nunca sufrió marginación ni recibió tratamiento psiquiátrico, su creatividad invocadora y reveladora nos enseña aquello que los ojos no ven pero el espíritu verifica, todo aquello que la civilización racionalista y maquinista olvidó en su loco trasiego de producción industrial y consumo.

Ahora, inmersos en un ciclo de naufragios materiales, pensar en las formas artísticas de Josefa Tolrà más allá de clasificaciones ortodoxas, buscar una reflexión pausible sobre su dibujos y mensajes, es y será un reto para el mundo del arte en nuestro cambio de calendario. Ya el 2013 nos ha ofrecido la constatación de un resurgimiento del interés por las formas de conocimiento y espiritualidad heterodoxas, una situación similar a la acontecida a finales del siglo XIX, en la producción de artistas poco o nada conocidos.

Artistas, como Josefa Tolrà, que se distancian de la cultura hegemónica, el racionalismeo científico e industrial o la religión institucionalizada, se convierten en una via de experiencia ciertamente antagonista y de marcada conciencia social. Para Josefa Tolrà, cristiana y espiritista, aquello realmente importante es el progreso espiritual, la justicia social, la paz y la poesía, es decir todo aquello que se contrapone e los valores materialistas y especulativos de la vida y del arte en una perspectiva de lujo y espectáculo. Nunca comercializó sus dibujos ni cobró por sus recetas sanadoras, siempre antepuso el bién común a los intereses personales, veía el aura de las personas pero no las acosaba con su interpretación. Podemos pensar en nomenclaturas como la de ‘arte necesario’?

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Entre 1941 et 1959, l’artiste de Cabrils (Barcelone) réalise presque une centaine de dessins, écrit et illustre de nombreux livres, compose des poèmes, transcrit des textes, brode des châles avec des filigranes fluidiques, rédige une biographie et porte soin à ses voisins en tant que médium guérisseuse. C’est une femme douce et gentille, d’origine modeste. Une femme qui n’a pas fait d’études, qui commence à dessiner et écrire comme antidote à la tristesse et à la depression. La douleur lui ouvre l’accès à elle-même, commence à interpeler les voix qui murmurent autour d’elle, prend note de leurs diktats. Des êtres inconnus dialoguent avec Josefà et elle transcrit une partie de leurs discours dans des cahiers à la calligraphie élaborée et au trait assuré, des textes qui dessinnent des forces fluidiques sur le papier à la manière de calligrammes magiques.

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Médium y artista

Pilar Bonet
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Josefa Tolrà forma parte de una verdadera constelación de ontofania creativa y ahora su
obra puede verse en Mataró, gracias a la aportación de la familia y la colaboración del
MACBA y el MNCARS. Dibujos que surgen de una experiencia interior, imágenes de
gran inventiva alejados de los modelos técnicos o los tópicos culturales, fuera de los
cánones profesionales o académicos, al margen de la modernidad del mundo del arte
y por ello de enorme magnetismo. El público puede adentrarse en un espacio singular,
itinerar entre escenas costumbristas, mitológicas, bíblicas y espirituales donde el trazo
y el color recuerdan los ornamentos textiles y las tradiciones antiguas más
universales. La gran escena del Jardín del Edén, con una figura de Eva embelesada
frente a la serpiente, abre las puertas a esos múltiples mundos que Josefa Tolrà
visionó y dibujó en Cabrils, acompañada por los “mensajeros de la buena voluntad” y
el “divino maestro Jesús”. Sin duda, todo un acontecimiento para el mundo del arte del
siglo XXI.

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Joan Brossa y Josefa Tolrà. El poeta y la médium

manuel Guerrero Brullet
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No sabem, en quina data es va produir la primera trobada entre Joan Brossa i Josefa Tolrà. En tot cas, tenint en compte que aquesta va morir el 16 d’octubre de 1959, és probable que les trobades a Cabrils tinguessin lloc abans de la presentació que en va fer el Club 49, el 18 de gener del 1956 a la sala Gaspar, i després d’aquesta fins al 1959. Tal com explica el propi poeta, les vegades que la va visitar a Cabrils van ser entre set o vuit. I, explícitament, esmenta una visita amb el Dr. Joan Obiols, una altra amb Alexandre Cirici Pellicer, que va ser qui va fer la presentació de la sessió del Club 49, i una altra amb el pintor Modest Cuixart. Cal pensar, també, que l’escultor Moisès Villèlia, bon amic i col·laborador de Brossa, vivia a Cabrils. És possible fos la persona que els hagués posat en contacte i que hi haguessin anat plegats més d’una vegada. Així mateix, esmenta el poeta una visita un diumenge al matí amb un grup d’espiritistes.

Pel que coneixem, tanmateix, el testimoni de Brossa és el més complet que tenim, d’una persona significativa més enllà de la família, que ens explica com era, com dibuixava i quin sentit tenien les obres de Josefa Tolrà després d’haver-la pogut visitar durant diverses ocasions. Per sort, tenim l’enregistrament de la intervenció completa de Brossa, del 6 de febrer de 1998, uns mesos abans de la seva mort, que ens permet de conèixer el relat viu d’aquesta trobada.

Sorprèn, de seguida, la complicitat, l’afinitat i l’apropament que s’estableix entre Joan Brossa i Josefa Tolrà. En l’inici del relat, quan va ser convidat a conèixer la mèdium, el poeta afirma: “Jo no sóc creient, però m’agrada l’inconegut. Arribem allà i trobem la porta oberta. Hi entrem.
-Josefa, teniu la porta oberta.
-És que us estava esperant…
I això ens va fer molt d’efecte, perquè ningú no li havia dit res…”

En un moment, Brossa explica que ell li va caure bé, i que amb ell parlava en català, mentre que sempre ho feia en un castellà florit quan entrava en trànsit… I recorda una frase, ben significativa que li va dir en la primera trobada:
“-Tu, fillet, estàs molt a prop de Déu, però hi estàs d’esquena…”
I, encara, una darrera afirmació de Josefa Tolrà quan es va acomiadar el primer dia:
“-Tu, noiet, vigila, a dintre teu tens un jardí molt maco, no deixis que te’l trepitgin…”, gairebé una declaració d’amor… somreia el poeta.

(Fragmento, artículo catálogo)

Espiritismo

Gerard Horta
(…)
Tornem-hi, doncs: què caram és això de l’espiritisme, aquest maremàgnum dinàmic en què la Pepeta Tolrà troba un marc explícit o implícit de creació i intuïció escaients sota el marc genocida del falangisme de la Postguerra? D’entrada, som davant la demostració que aquest xarop de quatre rals anomenat “alteritat” és el fruit d’un procés canviant de construccions socials, d’aquí l’erecció espiritista com a contrapartida fantàstica de la societat: els espiritistes donen als seus actes un sentit que els ha estat negat. Així construeixen la xarxa de significacions amb què operen i des de la qual exterioritzen la seva vivència el món. Els cossos, les emocions i les intel·lectualitzacions que s’esdevenen –de vegades d’una manera inconscient– el configuren com un sistema de pensament autònom –subversiu en la mesura que no pot ser integrat pel model liberal d’economia de mercat, ni pel paradigma catòlic ni per l’ordre polític establert– basat en la mediumnitat, en la investigació experimental per confirmar-ne l’explicació en termes científics i en la seva capacitat de vehicular la generació potencial de dinàmiques socials transformadores a escala individual i col·lectiva, a partir d’una adaptació al context modernitzador de l’immanentisme renaixentista i il·lustrat (i dels vincles d’aquest amb la integració gnòstica, provinent com hem dit dels inicis de l’era cristiana, entre la fe i la raó) i de diversos segles de projectes utopistes i col·lectivistes. En qualitat de moviment socioreligiós de caire laïcista, l’espiritisme es presenta com una religió “científica” i “antiautoritària”. D’aquí la divisa “Cap a déu per la caritat i la ciència”, ja que “gustando la ciencia se cae en la incredulidad, pero empapándose en ella se torna a la fé”.

(Fragmento, artículo catálogo)

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El imaginario surrealista: las mujeres como videntes y brujas

María José González
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Los hombres surrealistas construyeron diversos imaginarios sobre las mujeres, identificándolas con la figura de la femme fatale o la mujer-niña, pero también con la de la vidente y la hechicera. Elaboraron, por un lado, imágenes de mujeres para «ser miradas»; y por otro, imágenes de la mujer que «ve». Aunque los hombres surrealistas quisieran ser como mediums, siempre permanecen como artistas surrealistas. Sin embargo las mujeres, cualquier mujer, era, al menos potencialmente, una vidente, adivinadora, hechicera, por el hecho de ser mujer.

Muchos estudios se han ocupado de analizar estos imaginarios, entre ellos el de la pionera Xavière Gauthier, quien destaca que la «hechicera» adopta formas diferentes: de femme-fée, magicienne y sorcière. El ejemplo más conocido es el de Nadja. Otro, muy significativo, es el de Hélène Vanel, cuyo nombre era el único que aparecía, junto al de André Breton, en la invitación para la inauguración de la exposición parisina de 1938. Vanel, artista y bailarina, representó a medianoche, vestida con un camisón desgarrado, el papel de una hechicera que, haciendo gestos de conjuro, con la mirada fija y las manos alzadas, «embrujaba» al grupo de artistas surrealistas (hombres) que la rodeaban.

La imagen de la mujer como bruja se exaltaba –a partir de la lectura de La Sorcière de Michelet– identificándola con una mujer sabia, rebelde, enigmática… y bellísima. Algunas artistas surrealistas fueron también identificadas con esta imagen. Breton describió muy tempranamente a Leonora Carrington como una joven y hermosa bruja que poseía «el iluminismo de la locura lúcida», y la identificación de Carrington y Varo con brujas fue frecuente en el exilio mexicano que compartieron. El poeta Octavio Paz escribió sobre ellas: «Hay en México dos artistas admirables, dos hechiceras hechizadas…».

(Fragmento, artículo de catálogo)

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Artista y médium

Recordemos la relación entre médiums y artistas en exposiciones recientes: en el
caso de Víctor Hugo o los surrealistas, proyectos como ‘The Message. Art and
Occultismo’ (2008); la relación entre ciencia, arte y fenómenos que se escapan de la
razón, ‘L’Europe des esprits ou la fascination de l’occulte’, 1750-1950 (2011);
los caminos de acceso a lo desconocido, arte y ciencia, ‘LÂme au corps, art et
sciences’, 1793-1933 (1993): el vínculo entre arte occidental y espiritualidad desde
el siglo XIX, ‘Traces du sacré’ (2008); el interés por revisar las nomenclaturas y
contenidos, ‘European Self-Taught Art: Brut or Naïve?’ (2000), o la sala dedicada
al conocimiento no racional que el comisario Massimiliano Gioni propuso en la reciente
Bienal de Venecia.