Archivo de la etiqueta: Pilar Bonet

La mèdium

Manuel Cuyàs

Als anys cinquanta va córrer que a Cabrils, un poblet de muntanya del Maresme, hi havia una senyora gran amb poca o nul·la formació que quan tancava els ulls i sortia de si mateixa feia uns dibuixos com ningú n’havia vist mai. Els primers curiosos van entrar a casa seva amb un somriure sota el nas i en van sortir amb un posat seriós. La senyora, la Josefa Tolrà, pagesa, no enganyava i els seus dibuixos i pintures, fets exclusivament en estat de trànsit i sense que ella en pogués donar raó quan es despertava, eren de debò extraordinaris, poblats de personatges entre innocents i inquietants que miraven sense mirar. L’escultor de canyes Moisès Villèlia, que llavors es bellugava per Mataró, va ser un dels visitants meravellats i ho va anar a explicar a Barcelona. Al cap d’uns dies, alguns membres del Dau al Set, amb Joan Brossa al capdavant, es feien presents a la casa de Cabrils. Jo em penso que també els dominava al primer moment una certa incredulitat i ganes de fer barrila, però sigui perquè eren del Dau al Set i per tant sensibles a la màgia i als fenòmens estranys o perquè van quedar sincerament parats, el cas és que van córrer a organitzar una exposició nocturna i mig clandestina amb obra de la mèdium a la Sala Gaspar de Barcelona. El crític Alexandre Cirici la va presentar. Parlem de la millor sala d’exposicions llavors i del crític més fiable. També una mica esnob, però que no arriscava el prestigi per una bruixa.
A Mataró es presenta fins al març una antològica de Josefa Tolrà, amb alguns quadres cedits pel Reina Sofía de Madrid. Sí senyor, al Reina Sofía de Madrid, i al contrari dels centres d’art catalans, tenen fins a cinquanta dibuixos i pintures de la mèdium de Cabrils. El que no sé és on situen l’obra ni per què es troba en aquell museu d’art contemporani i no en un altre. Josefa Tolrà és dels cinquanta, cert, però l’obra que va produir tant podria exhibir-se en un museu d’art romànic com al costat de Rousseau el Duaner o de Munch. La mà misteriosa que guiava la de la senyora Tolrà, de quina època passada, present o futura venia? En Dani Montlleó, que ha col·laborat en el muntatge dirigit per Pilar Bonet, em feia observar un gos que podria ser obra de Barceló. Sí, i d’un frontal d’altar de la Vall de Boí. I d’un estil que encara s’ha de crear.
Jo acabo aquí, amb espai només per dir que no se la perdin si volen visitar els llimbs, que és un indret molt poc explorat.

El Punt Avui. Comarques Gironines 18-01-2014 Pàgina 18
El Punt Avui. Nacional 18-01-2014 Pàgina 2

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El misterio de Josefa Tolrà en las páginas de La Vanguardia, 15 enero 2014

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El planeta Tierra es pequeño pero muy habitable

Pilar Bonet

Entre las frases escritas por la vidente y artista Josefa Tolrà (1880-1959) ésta me parece entrañable y un buen mensaje para el futuro que se avecina y queremos proponer. Teniendo en cuenta que cuando escribe sobre la habitabilidad de nuestro planeta son los tristes años de la posguerra española, el tiempo de los combates por la supervivencia y los dias de pesadumbre mundial, la poesía sobre este pequeño y confortable planeta nuestro es una verdadera consigna de positividad que emerge entre los ruidos de la actual agonía terrícola.

Esta clarividente artista, desconocida e inédita, escribía y dibujaba como experiencia de sus momentos de trance mediúmnico, cuando establecía conexión con los ‘seres de luz’ que siempre le acompañaban. Su vida estuvo marcada por grandes pérdidas, la muerte de sus dos hijos, y gozosas experiencias extrasensoriales que le permitían visionar y dialogar con sus hermanos espirituales. Aunque nunca abandonó su pueblo natal, Cabrils, su vida itineró por diversas rutas en el tiempo y los contextos de la humanidad a través de su potencial interior. Josefa Tolrà, sin estudios ni formación artística o literaria, escribía y dibujaba personajes y escenarios que nunca conoció, disertaba sobre temas que no estudió y respondía a preguntas sobre teoría de los colores o la función de la pintura cuando los artistas del grupo Dau al Set la visitaban. Ella misma firmaba sus dibujos como ‘mediadora mecánica’, humilde transmisora entre el mundo material y el espiritual. La leyenda que escribe en sus obras evoca esas otras realidades de una experiencia multidimensional donde presente y pasado, el ahora y el más allá conviven, haciendo oidos sordos al pensamiento racional que los estigmatiza. Para esta artista, que ahora la imprevisible posteridad hace emerger del olvido (en palabras robadas a Duchamp), el genio científico de Marconi, la poesía de Verdaguer o la bondad de Jesús comparten escala de valores, de la misma manera que los planetas y las diosas de fuego propician la comprensión de la energía fluídica que todo lo mueve y regenera. Sin presión literaria ni estética esta mujer humilde y bondadosa escribió sobre geología o filosofía, redactó novelas, poemas, recetas sanadoras e ilustró los textos con retratos de personajes históricos, fantasías astrales o escenas bíblicas. Nunca sufrió marginación ni recibió tratamiento psiquiátrico, su creatividad invocadora y reveladora nos enseña aquello que los ojos no ven pero el espíritu verifica, todo aquello que la civilización racionalista y maquinista olvidó en su loco trasiego de producción industrial y consumo.

Ahora, inmersos en un ciclo de naufragios materiales, pensar en las formas artísticas de Josefa Tolrà más allá de clasificaciones ortodoxas, buscar una reflexión pausible sobre su dibujos y mensajes, es y será un reto para el mundo del arte en nuestro cambio de calendario. Ya el 2013 nos ha ofrecido la constatación de un resurgimiento del interés por las formas de conocimiento y espiritualidad heterodoxas, una situación similar a la acontecida a finales del siglo XIX, en la producción de artistas poco o nada conocidos.

Artistas, como Josefa Tolrà, que se distancian de la cultura hegemónica, el racionalismeo científico e industrial o la religión institucionalizada, se convierten en una via de experiencia ciertamente antagonista y de marcada conciencia social. Para Josefa Tolrà, cristiana y espiritista, aquello realmente importante es el progreso espiritual, la justicia social, la paz y la poesía, es decir todo aquello que se contrapone e los valores materialistas y especulativos de la vida y del arte en una perspectiva de lujo y espectáculo. Nunca comercializó sus dibujos ni cobró por sus recetas sanadoras, siempre antepuso el bién común a los intereses personales, veía el aura de las personas pero no las acosaba con su interpretación. Podemos pensar en nomenclaturas como la de ‘arte necesario’?

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Médium y artista

Pilar Bonet
(…)
Josefa Tolrà forma parte de una verdadera constelación de ontofania creativa y ahora su
obra puede verse en Mataró, gracias a la aportación de la familia y la colaboración del
MACBA y el MNCARS. Dibujos que surgen de una experiencia interior, imágenes de
gran inventiva alejados de los modelos técnicos o los tópicos culturales, fuera de los
cánones profesionales o académicos, al margen de la modernidad del mundo del arte
y por ello de enorme magnetismo. El público puede adentrarse en un espacio singular,
itinerar entre escenas costumbristas, mitológicas, bíblicas y espirituales donde el trazo
y el color recuerdan los ornamentos textiles y las tradiciones antiguas más
universales. La gran escena del Jardín del Edén, con una figura de Eva embelesada
frente a la serpiente, abre las puertas a esos múltiples mundos que Josefa Tolrà
visionó y dibujó en Cabrils, acompañada por los “mensajeros de la buena voluntad” y
el “divino maestro Jesús”. Sin duda, todo un acontecimiento para el mundo del arte del
siglo XXI.

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Apuntes sobre la obra de Josefa Tolrà

DIBUJOS FUERA DE NORMA
Pilar Bonet

(…)
Josefa Tolrà, más allá de la clasificación asumida de “art brut” que Jean
Dubuffet instauró en 1945, nos ofrece la oportunidad para revisar parámetros de
interpretación muy actuales que se ofertan en recientes exposiciones y discursos
críticos sobre la mística en artistas mujeres o la tradición esotérica en el arte.

Recordemos la relación entre médiums y artistas en exposiciones recientes: en el
caso de Víctor Hugo o los surrealistas, proyectos como ‘The Message. Art and
Occultismo’ (2008); la relación entre ciencia, arte y fenómenos que se escapan de la
razón, ‘L’Europe des esprits ou la fascination de l’occulte’, 1750-1950 (2011);
los caminos de acceso a lo desconocido, arte y ciencia, ‘LÂme au corps, art et
sciences’, 1793-1933 (1993): el vínculo entre arte occidental y espiritualidad desde
el siglo XIX, ‘Traces du sacré’ (2008); el interés por revisar las nomenclaturas y
contenidos, ‘European Self-Taught Art: Brut or Naïve?’ (2000), o la sala dedicada
al conocimiento no racional que el comisario Massimiliano Gioni propuso en la reciente
Bienal de Venecia.

También los múltiples estudios y exposiciones sobre mujeres
artistas y la trascendencia psíquica: su relación con la alquímia y el esoterismo,
Remedios Varo o Emma Kunz; la importancia de la tarea de dibujar como antídoto
psíquico en situaciones de depresión, Unica Zürn, Hélène Reimann o Louise
Bourgeois; las obras redescubiertas de la sueca Hilma af Klint, coetánea de la
vanguardia más hegemónica; la producción ‘Myrinerest’ de Magde Gill o las obras de
Laure Pigeon, Aloïse Corbaz, Georgine Hu y Henriette Zèphir. En definitiva, la
exploración y la representación de lo invisible, la experiencia de las médiums y la
existencia de un fluido vital que se transmite en la producción artística. Un relato coral
entre mujeres que tejen su obra con experiencias psíquicas y procesos identitarios
fuera de norma.

(Fragmento, artículo de catálogo)

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La médium Josefa Tolrà en las salas del MNCARS de Madrid. Texto de Pilar Bonet.

UNA VIDENTE EN EL MUSEO DE ARTE CONTEMPORÁNEO
Pilar Bonet

En la sala 401 del MNCARS de Madrid, en el contexto de la presentación de la ‘Colección 2’ del museo (¿La guerra ha terminado? El arte en un mundo dividido, 1945-1968), se exhiben seis dibujos de una autora llamada Josefa Tolrà. Comparten sala con diversas obras de artistas internacionales relacionados con el Art Brut y otras sintaxis visuales lateralizadas de los cánones oficiales del arte de la postguerra europea (Brassaï, Fautrier, Michaux, Hartung, Wols, Dubuffet).

Junto a las formas oscuras, matéricas y siniestras de las obras de esta sala, los dibujos de Josefa Tolrà destilan espiritualidad, ligereza, luz, gran libertad de trazo y una iconografía particular donde se escenifican imaginarios que van de las escenas populares a las visiones cósmicas. Sus personajes casi etéreos están tejidos con líneas de colores y filigranas decorativas que proyectan espacio a través de la sobreposición de planos y figuras.

MNCARS. Sala 401. Dibujos de Josefa Tolrà (1980-1959)

¿Quién es esta autora? La única referencia que consta en la hoja de sala y en el descriptor de la audio guía indica que se trata de una artista nacida en Cabrils (1880-1959) y que realizaba los dibujos durante su estancia en un hospital psiquiátrico. Así mismo indica que fue visitada y admirada por los artistas del grupo Dau al Set: ‘La imaginación desinhibida de Josefa Tolrà (1980-1959), desplegada desde su reclusión psiquiátrica, recibirá la atención fascinada de los componentes de la vanguardia catalana de Dau al Set a finales de los cuarenta’. Nada más.

Breve presentación que incluye una incorrección interesante: Josefa Tolrà nunca estuvo en un hospital psiquiátrico ni recibió atención médica o tratamiento alguno por patologías mentales. Ni loca, ni marginada, ni infantil; una mujer casi analfabeta y campesina que encuentra en el dibujo y entre los trazos caligramáticos de su escritura la serenidad interior contra la malura de la pérdida de sus hijos: sólo cuando dibujo me siento en paz, comentaba.

A pesar de esta sucinta información en sala, los dibujos son apreciados por los visitantes, generando numerosos comentarios y gran admiración entre los espectadores que reconocen en los dibujos una fuerza singular y extraña. Quizás nada nuevo, pero sí algo un poco diferente en el conjunto de la colección de arte contemporáneo.

Después de años de silencio y olvido, las obras de esta autora desconocida se ofertan a la contemplación del público (en la colección del museo hay un total de 37 obras) y se legitiman como arte en el contexto de la institución. La voluntad crítica que ha mediado en la exhibición de estas obras, por parte de la dirección del centro, merece un gran reconocimiento por su valentía de exponer a una artista inédita. Esta actuación del museo nos presta la oportunidad de seguir trabajando en la catalogación y la lectura crítica de una mujer ajena al mundo académico del arte y las letras pero capaz de producir casi un centenar de dibujos, escribir numerosas libretas con textos sobre historia o filosofía, bordar telas y conversar sobre arte. Actividades que llevaba a cabo para su sosiego interior y guiada por los estados de trance que le permiten entrar en comunicación con seres más allá del mundo material. Dotada de singulares capacidades psíquicas, Josefa Tolrà dibuja y nos pone en contacto con la angelitud: la médium en el museo!

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Arte extraordinario de Josefa Tolrà.

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Médium y artista, Josefa Tolrà (1880-1959)
Pilar Bonet

En sesión especial, reservada para invitados, la Sala Gaspar de Barcelona
inauguró el 18 de enero de1956 una exposición de dibujos de Josefa Tolrà. Actividad
programada por los amigos de la asociación cultural Club 49, amantes de la
clandestinidad y los laberintos del inconsciente. En aquella ocasión, artistas,
patrocinadores, críticos y amigos se reúnen para admirar los dibujos de una mujer casi
octogenaria, desconocida en los ambientes académicos y culturales, que traza
misteriosas figuras bajo estados de trance mediúmnico. La exposición fue nocturna,
privada y breve. Una ocasión excepcional para un personaje inédito, una campesina
de Cabrils que recrea extraordinarias visiones de gran contenido simbólico. En aquella
exposición se mostraron 12 dibujos elegidos por el psiquiatra Joan Obiols, en
diferentes técnicas y formatos, la mayoría de ellos bajo el título Dibujo fuerza
fluídica. El crítico de arte Alexandre Cirici Pellicer comentó dichos y hechos de la
autora.

Josefa Tolrà, “la maravellosa dibuixant Pepeta Tolrà de Cabrils”, como la
describe Cirici Pellicer, fué un personaje fascinante entre los artistas del grupo Dau al
Set y los socios del Club 49 que la visitaron lo largo de los años cincuenta. Una artista
autodidacta que empezó a dibujar a los sesenta años, sin afán de notoriedad, alejada
del mundo oficial del arte y próxima al universo astral. Sus obras manifiestan un
mundo interior que germina defuera los planteamientos tradicionales del arte y que se
perfecciona a lo largo de los años en trazo y representación. Joan Brossa es uno de
sus admiradores, el poeta siente una verdadera complicidad con la naturaleza
hipnagógica de la médium. Josefa puede ver el aura de las personas, disertar sobre
filosofía o teoría del color, escribir largos y enigmáticos textos en castellano (lengua
que casi desconoce) y dibujar personajes con rostros de enorme profundidad
espiritual. Los dibujos, como los textos, son parte de un mundo que aborda en sus
estados de conciencia multidimensional, cuando atiende las voces que la envuelven o
vislumbra seres ingrávidos entre flujos de energía astral: son los personajes fluídicos,
sus hermanos espirituales.

Entre 1942 y 1959 esta clarividente de Cabrils realiza casi un centenar de
dibujos, escribe e ilustra numerosas libretas, compone poemas, transcribe textos,
borda mantones con filigranas fluídicas, redacta una novela y atiende a sus vecinos
como sanadora. Una mujer sin estudios, humilde y apacible, que empieza a dibujar y
escribir como antídoto a la tristeza y la depresión que le ocasiona la muerte de sus
dos hijos varones. El dolor le abre paso directo hacia el más allá, esa matriz cósmica
omnipresente, y empieza a interpelar las voces que murmuran tomando nota de los
dictados. Seres desconocidos y guías espirituales dialogan con Josefa, quien
transcribe con primorosa caligrafía y mágicos caligramas. Ella es, según relata, “una
hermana que tiene la misión de trabajar en el dibujo y también de escribir con
trasmisión de pensamiento”. En poco tiempo la médium se hace popular entre artistas,
poetas y amigos que la visitan en su casa de Cabrils, residencia que nunca abandona:
Joan Brossa, Joan Obiols, Alexandre Cirici Pellicer, Modest Cuixart, Antoni Tàpies,
Moisès Villèlia, Magda Bolumar, Maria Dolors Orriols, Enrique Modolell o Manuel
Cuyàs son algunos de ellos. Todos admiran la visión espiritual de los dibujos, la
técnica gráfica, el misterio iconográfico y los discursos. Joan Brossa mantiene un
vínculo muy especial con la médium y en numerosas ocasiones recordará sus
extraordinarios momentos de catarsis plástica. No se trata de una mujer excéntrica, ni
marginada o loca, Josefa nunca recibe tratamiento médico ni sufre exclusión social, su
obra debe interpretarse desde la singularidad de una visión más allá del mundo
material, capaz de conexiones inusuales entre el cuerpo y la mente en el espacio
infinito de los múltiples mundos.

Piadosa y espiritista, amiga de sus vecinos y madre nostálgica, Josefa Tolrà es
un personaje que se oculta y reaparece entre los arabescos de sus dibujos, en los
jeroglíficos del texto y las fórmulas mágicas del vivir. Una artista y mujer, una más
entre tantas otras ya reconocidas, que encuentra en la creación de dibujos y bordados
un antídoto para el desasosiego interior: “solo cuando dibujo me siento en paz”,
declara a sus familiares. Esta mujer de extraña creatividad, de imposible
clasificación, muere apaciblemente en 1959 iniciando su último viaje hacia los “seres
de luz” que siempre le han acompañado. Su única hija, Maria Lladó, preservó el
legado, así mismo la voluntad de no comercializar las obras. Los dibujos son regalos
de los ángeles de luz, ella solo una mediadora entre los guías espirituales y el mundo
físico, y por lo tanto se ofrecen como dádiva para disfrutar de tal escritura simbólica.
Josefa Tolrà regalaba los dibujos, fruto del poder creador que llevamos dentro y que
ella trazó con paciencia y amor.

(Fragmento, artículo de prensa)

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Las libretas de Josefa Tolrà: poemas, prosas, recetas sanadoras, jeroglíficos, rúbricas.

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Los escritos y las ilustraciones de las libretas de Josefa Tolrà son documentos excepcionales y enigmáticos. Poemas, prosas, canciones, recetas sanadoras, historias y dibujos que tratan temas científicos, espirituales, filosóficos y domésticos. Los textos incluyen epígrafes en formas caligramáticas: ‘Narración sacada del más grande progreso Cristiano sacado a la luz con la ayuda de la médium JT. Octubre año 1945’.

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Josefa Tolrà, espiritismo como forma de pensamiento autónomo. Texto de Gerard Horta.

L’espiritisme català: potència popular a l’encalç d’una vida diferent per sempre
Gerard Horta

La vida de Na Pepeta Tolrà coincideix en gran manera, en termes cronològics, amb l’esclat contemporani als Països Catalans d’un moviment socioreligiós com l’espiritisme, els trets distintius del qual –dels anys seixanta del XIX al 1939 (amb el tancament del més d’un centenar llarg de centres només a Catalunya, i l’empresonament i la desaparició de militants)– esdevenen excepcionals a escala europea: pels continguts revolucionaris –impugnació de totes les dimensions de l’ordre social catòlico-burgès i vincle sostingut d’una part del moviment amb l’anarquisme–, per l’articulació horitzontal de nous models de relacions socials en tots els àmbits de la vida col·lectiva i per la participació multitudinària tant de dones treballadores com, en general, de les classes subalternes.
Des d’una perspectiva antropològica l’estudi de l’espiritisme no en té res d’extravagant: les formes diverses del trànsit –a través de la possessió, la mediumnitat i el xamanisme– abracen els temps i les societats del món i això ha estat un objecte d’estudi clàssic de la disciplina. A l’Europa occidental de mitjan XIX, la sistematització teòrica de la mediumnitat per part del pedagog socialista H.P. Rivail (a) Allan Kardec pren el nom d’espiritisme, que sosté la viabilitat de la comunicació dels vius amb els esperits dels morts alhora que advoca per la transformació profunda de l’ordre establert. Els embrions del moviment a Catalunya afloren abans no finalitzi la dècada dels anys cinquanta del segle XIX (en contra del que diverses fonts havien postulat fins fa deu anys, endarrerint-ne sempre la presència fins al Sexenni Democràtic o més tard i tot).

(Fragmento, artículo catálogo)

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Josefa Tolrà, sobre la autoridad restrictiva de la Razón

HABITAR LOS INSTERSTICIOS. ARTE Y OTRAS REALIDADES
Teresa Grandas

Josefa Tolrá realizó sus obras en estado de trance mediúmnico entre los años cuarenta y cincuenta. En el contexto rural de la postguerra española y en el mismo momento en el que tras el final de la segunda guerra mundial, la CIA desarrollaba programas de control para modificar el comportamiento de los individuos. Mediante experiencias de privación sensorial, estimulación cerebral, proyección subliminal, así como del uso de sustancias químicas de expansión de la consciencia, se buscaba obtener alteraciones y dominación de la conducta; en los años cincuenta incluyeron a hipnotizadores y telépatas en sus investigaciones. Lo cierto es que más allá de las razones ideológicas, políticas o militares que impulsaban estos experimentos, la necesidad de estudiar las posibilidades expansivas de la mente no eran un fenómeno nuevo, y la CIA simplemente se hizo eco de una tradición anterior que eclosiona en la segunda mitad del siglo XIX. La alteración del comportamiento humano a través de lo extrasensorial había sido estigmatizada a lo largo de la historia. Visiones y acciones paranormales, lo que se ha dado en llamar alucinaciones, habían sido consideradas por la medicina como actos erróneos, fallidos o engañosos. Tratadas como patologías del sistema nervioso, relacionadas con la histeria o estados de alienación, se distinguían del espíritu sano. El proyecto moderno que surge en la sociedad industrial marginó este tipo de fenómenos, marcado por un positivismo que exaltaba lo racional como aquello comprobable, demostrable, u objetivable. Sin embargo, la experiencia alucinatoria interesó pronto como forma de disidencia respecto a la autoridad restrictiva de la Razón. Su potencial subversivo atrajo no sólo por su contribución a los métodos alternativos de producción de conocimiento, sino también a las formas de experimentación creativa, e incluso a la ciencia que inicialmente la había ignorado. Estudios filosóficos, teosóficos, científicos y artísticos se centraron en lo no visible, y convergirían en numerosas ocasiones a pesar de sus inquietudes aparentemente inconexas, en un interés progresivo por lo oculto, por el espiritismo, por formas de trance que permitían acceder a otros estados de conciencia como la telepatía, la hipnosis o la sugestión mental. Es en el debate entre la filosofía, la fenomenología y las ciencias neuro-cognitivas donde surgen nuevos procesos de subjetivización que atañen a lo epistemológico, a la percepción, a la estética y a la intersubjetividad.

(Fragmento, artículo catálogo)

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